La Estrella de Panamá – Panamá

Las cartas históricas del documental – La Estrella de Panamá (Panamá)

Mercedes Arias y Delfina Vidal, comunicadoras y apasionadas por la investigación, han presentado diversos proyectos en el género documental. Durante sus investigaciones, se encontraron cada una por separado con copias de unas cartas que reposaban en la biblioteca del Canal, escritas por el puño y letra de los hombres que construyeron la vía interoceánica..

Este descubrimiento despertó una curiosidad que las llevó a indagar a fondo, muchos años después y ya juntas en su productora Betesda Films, el origen de ellas y su contenido. El resultado, el documental Caja 25 , dirigido por ambas y estrenado en el IFF de Panamá, fue galardonado en las categorías de Mejor Película Documental y Mejor Película de América Central y El Caribe, demostrando que a los panameños les interesa conocer mejor su pasado.

EL ORIGEN

En 1963 y por la inquietud de una bibliotecaria llamada Ruth Stuhl, pensando en que los obreros del canal ya debían estar mayores y que sus historias quedarían sepultadas junto con ellos si no se hacía nada al respecto, se ideó un concurso convocado por la Sociedad Histórica del Istmo, con motivo del 50 aniversario del Canal.

La Sociedad buscaba ‘las mejores historias reales de la vida y el trabajo en el Istmo de Panamá por antillanos y otros ciudadanos no Americanos que estuvieron en el istmo antes de 1915.’

En su libro Colon Man a Come: Mythographies of Panamá Canal Migration , la Dra. Rhonda D. Frederick de la Universidad de Boston, describe el concurso como una forma de promover ‘historias de las experiencias personales de ciudadanos no Americanos durante los días de construcción’ del Canal.

Se anunció en los periódicos de Antigua, Barbados, Granada, Belice (Honduras Británica en ese entonces), Jamaica, Santa Lucía y San Vicente.

Entre otras cosas, explica el libro, se les pedía a los concursantes incluir sus nombres, direcciones, el año en que llegaron a Panamá, dónde obtuvieron el empleo, y el tipo de oficio que hacían. Al final, 112 de las cartas fueron publicadas bajo el nombre ‘Letters From Isthmian Canal Construction Workers’ o Cartas de los trabajadores del canal istmeño .

Los premios que se otorgaron, a pesar de ser en efectivo, no eran grandes sumas.

‘Estoy segura de que lo hicieron por el reconocimiento, por quedar dignificados. Porque se estaba reconociendo su aporte al país que ayudaron a construir, no nada más el canal; porque sí, construyeron un canal, pero en el proceso estaban construyendo un país,’ contó Mercedes Arias.

LAS CARTAS SE VAN

A través de un convenio, las cartas quedaron en manos del gobierno de Estados Unidos, en un depósito en Landover, Maryland, propiedad de la Biblioteca del Congreso. En Panamá solo quedaron copias fidedignas de algunas de ellas; las que en ese momento fueron consideradas importantes y valiosas.

‘Como panameña que soy, y habiendo leído lo que contienen, las siento muy mías, muy de la patria. Somos un pueblo que ha cambiado, que ha crecido, que ya la historia nos interesa,’ expresó Arias ‘…estamos en la capacidad y tenemos la tecnología disponible para poder preservar documentos,’ señaló.

Son memorias nuestras pero que no están aquí, consideran las directoras, porque muchas veces no valoramos lo que tenemos. En el caso de las cartas, Estados Unidos sí las valoró.

Desde un punto de vista histórico, Arias y Vidal piensan que el sitio ideal para las cartas es el Museo del Canal. Sin embargo, agregan, traerlas de regreso al país involucraría una gestión diplomática.

Ellas como documentalistas ya hicieron su trabajo, que era mostrar al país una historia que les sorprendió, pero ahora le corresponde al gobierno panameño decidir si las quiere recuperar.

‘Nosotras hemos dicho: hay un tesoro que ustedes no tienen; entonces, ¿qué quieren hacer con eso? ¿cómo quieren proseguir?,’ comentó Arias.

De acuerdo con las directoras, tanto el ministro de la presidencia como el de trabajo vieron el documental y quedaron muy impactados con él. ‘Ellos nos dijeron ‘esto hay que traerlo a Panamá, porque esto es nuestro’, expresó Vidal.

‘Creo que esto es algo en lo que el presidente Varela puede estar interesado… por la dimensión que ha adquirido,’ añadió Arias.

LECCIONES APRENDIDAS

Con una historia tan joven, Panamá todavía tiene la oportunidad de conocer personas que guarden anécdotas sobre los primeros días de la república.

Las documentalistas piensan que es importante rescatar este tipo de historias vivas antes de que partan, porque tienen la capacidad de despertar nuestra curiosidad y enriquecer nuestro entendimiento más allá de lo que dicen los libros.

Uno de los protagonistas del documental, Stanley Reese, hijo de afro descendientes nacido en Panamá en 1932, cuenta sus experiencias personales con el racismo en la zona del canal. Verlo levantarse en la sala de cine, es darse cuenta de que aunque las cartas parezcan una ficción sacada de Hollywood , se trata de historias verdaderas.

Según Arias, este tipo de experiencias ayudan a que la gente se conecte con su pasado y diga ‘oye sí, esta es mi historia. Está aquí. La puedo tocar’.

Nadie puede amar lo que no conoce y en tanto el panameño conozca su historia, le dará su valor.

Así, el país tiene la responsabilidad integral de empezar a divulgar historias como las que están contenidas en la caja, que muestran el lado humano detrás del Canal de Panamá desde una nueva perspectiva y nos sumergen de cierta manera en la lucha y el matrimonio de casi 100 años que tuvimos con Estados Unidos.

Las cartas también tienen el potencial de despertar nuestra conciencia panameña, de entender que somos una sociedad multirracial.

Así lo expresó Stanley Reese en una carta inédita que entregó a las directoras, donde dice: ‘en el Panamá de hoy en día todavía existe la plaga del racismo y el prejuicio, y espero que este documental sea un catalizador para abrir la mente y los corazones de todos los panameños para aceptar el hecho de que no importa el color de nuestra piel o nuestro origen, todos somos panameños y merecemos el mismo trato.’

Para dar a conocer el contenido de las cartas a mayor escala, Vidal y Arias planean montar este año una instalación para el público en general, ‘una muestra itinerante, donde la gente podrá tener acceso a ver las cartas,’ explicó Vidal.

Ellas quieren que los trabajadores del Canal sean reconocidos y dignificados; que sus voces no queden sepultadas, porque sus anécdotas dimensionan un periodo histórico y es necesario que las nuevas generaciones sepan qué tipo de pasado tuvimos, para que no cometan los mismos errores.